Con Milei, la industria está peor que la de Togo, Ucrania y Ruanda

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La frase «fenómeno barrial», que el presidente Javier Milei aplica para auto elogiarse cuando lo nombran en el exterior, parece ser la ideal para describir un dato que, de seguro, el Gobierno quiere esquivar. Es que según datos de la de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), la industria argentina es la que peor desempeño tuvo en el año 2024, quedando superada por países pobres o en guerra, como Togo, Ucrania y Ruanda. 

Así, la industria local quedó al tope de una muestra de 79 países entre los cuales Argentina fue el que más se contrajo en términos de producción industrial, con una caída promedio del 9,4 por ciento respecto al año anterior.

El dato se desprende del monitoreo global de variaciones industriales, que compiló Misión Productiva, un grupo de economistas y analistas argentinos que se dedican a profundizar temas vinculados al modelo productivo. Allí se señala, además, que el promedio argentino fue el peor registrado entre economías de distintas regiones del mundo, incluyendo desarrolladas y emergentes.

«La contracción industrial fue generalizada en casi todos los bloques productivos del país, destacándose caídas profundas en sectores como minerales no metálicos (-24,3%), muebles y otras manufacturas (-18,6%) y maquinaria y equipo (-18,6%). La única excepción fue el bloque de refinación de petróleo, que creció 2% en el año», precisa el trabajo de Misión Productiva. Y agregan que «detrás de este retroceso se encuentran principalmente la fuerte caída de la demanda interna, en un contexto de pérdida del salario real, especialmente durante la primera mitad del año, y la contracción de actividades que tradicionalmente traccionan a la industria, como la construcción». 

«Discurso anti industrial»

Asimismo, destacan que, durante 2024, se produjo un desarme significativo de políticas industriales: se eliminaron líneas de financiamiento para pymes, programas de promoción sectorial y herramientas de desarrollo tecnológico. Si bien este factor no explica la magnitud del retroceso, sí consolidó un entorno menos favorable para la producción.

Paloma Varona, economista de Misión Productiva, explicó a Página I12 que «es preocupante cómo se instaló un discurso anti-industrial que naturaliza la destrucción de capacidades productivas, como si se tratara de una reconfiguración deseable. La industria no es un lastre: es un componente clave del desarrollo, la innovación y el empleo de calidad». Y agregó que «la estabilización macroeconómica es necesaria, pero no puede hacerse a costa de desmontar el entramado productivo. Recuperar capacidades industriales lleva años; perderlas puede ocurrir en meses. Lo urgente no debe borrar lo importante: el desarrollo sostenible necesita industria». 

Lo curioso del asunto es que se da cuando la principal cámara sectorial la Unión Industrial Argentina (UIA), se mantiene en silencio y sin críticas al Gobierno de Javeri Milei. Aún con estos números lapidarias, sólo atinaron a elaborar un tibio comunicado rechazando la apertura importadora de los libertarios. Mientras, las fábricas languidecen. 

El ranking es condenatorio

«El 2025 luce desafiante para el sector industrial. El gobierno impulsa una mayor apertura comercial en un contexto marcado por una fuerte apreciación del tipo de cambio, lo que debilitará al entramado manufacturero. Este sector enfrentará una competencia creciente, al mismo tiempo que experimentará un significativo incremento en sus costos en dólares debido al bajo nivel del tipo de cambio real», precisó el trabajo. 

El asunto es que cuando se ve el rendimiento de Argentina en comparación con el resto del mundo, el golpe es duro. Según los datos de ONU, la caída de la industria local es mayor a la de Togo (-7 por ciento), a Irlanda (casi 6 por ciento) y al resto de los países del mundo desarrollado y emergente. 

Lo más alarmante, en paralelo, es ver cuáles son los países en los cuales la actividad industrial mejoró: en Ruanda, la industria creció casi 15 por ciento; en Ucrania, un país en guerra y tironeado por Estados Unidos y Rusia, el crecimiento fue cercano al 12 por ciento. Mongolia, Guatemala, Viet Nam, Filipinas y Costa de Marfil fueron algunas otras de las naciones que tuvieron una performance mejor a la de Argentina. 

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